miércoles, 4 de enero de 2012

Vertèbre



Tengo unas 33 vértebras, complejas construcciones realistas que se declinan hacia un existencialismo, hacia una esencia considerada erróneamente divina. Ellas bailan al ritmo del movimiento vital que nos mece de un extremo a otro ,dejando de ser un columpio, un juego infantil, para ser una guerra de sentimientos vitales, una tragicomedia sentimental que constituye una vida en ámbitos generales,feliz.



La médula espinal narra un equilibrio inexistente que hace unas cosquillas tan dulces declinadas en una abrupta pero melodiosa tos de animales inhóspitos y otros insólitos estropicios fantásticos.Es sin duda, la más cercana al suelo de estrellas, nubes y una luna inmensa que prescinde de ser vasalla del sol. Ágil y escurridiza clava sus uñas punzando los nervios que erizan sentimientos en forma de flores sobre la piel. La apófisis espinosa no la aleja del contacto directo con el mundo.


El mundo vertebral se convierte en un piano corporal de acordes melodiosos y bien estructurados. Las vértebras cervicales claman a la imaginación objetiva de cambiar a golpe dactilar el mundo. Las torácicas se abandonan a la dulzura, a la paz, al pensamiento realista de aquello que vislumbran entre las sombras. Las lumbares son cautas, soportan el peso del cabello cuando es mecido por el aire con nombre, lo curioso es que el cabello ni las roza. Están siempre deseosas de escapar una noche y bañarse en el mar, de ser las irresponsables, quieren dejar de encajar.Pero en el fondo saben que ese es su lugar y aceptan sumisas con alma rebelde. Esperan los momentos de exponer su sentir. Las últimas son la parte animal de cualquier ser humano, viven en la total alienación, en letargo eterno por su mayor grado de naturaleza, por su invierno eterno ante su sensación de equivocación.





El frío agudiza el ingenio vertebral,mientras, el espacio intervertebral esconde secretos de los que se desprende despacio y como el tallo de una planta sin flor ,se entrevén pequeñas hojas dibujadas con el dedo índice.





Lo sé, debería contárselo al doctor, pero me gusta leer los libros de Freud y mezclaros con el sonido de la psiquiatría para perderme en las ondas de humo que salen por mi boca como espirales lentas que recorren mis ideas.



3 comentarios:

  1. Dedicado unos días a visitar tu blog y debo decir que me encanta. El trabajo intelectual que hay detrás, las opiniones, los temas, la redacción, es simplemente genial, debo confesar que me enamoré.

    Te felicito, acabas de hacer a un hombre feliz de poder disfrutar de lo bueno de Internet.

    Sigue así!! un Beso enorme!

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  2. No sabes la emoción en demasía que da cuando uno entra a este pequeño espacio, en donde crees que quizá nadie te leerá, pero aun así arriesgas todo, arriesgas las ideas,la seguridad de los escritos,la perdida de tiempo como muchos me lo dicen aveces, y sin embargo, te das cuenta que se tiene a gente cercana leyéndote lejos de aquí, eso en verdad me pone muy contenta, me inspira aun mas,

    DNA.. me gusta tu psudonimo, es un gusto saber que estas en algún lugar lejos de aquí y las letras cortan distancias.

    Un beso!
    By: La Vie en Rose.

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  3. Las letras no solo cortan distancias sino que llenan también esos vacíos emocionales cuando encuentran las combinación ideal, tal como tu lo haces. Escribir, pensar y plasmarse en el espacio a través de las palabras jamas será una perdida de tiempo. DNA viene a mi nombre pero lo uso como pseudonimo porque refleja que dentro de nosostros, en lo mas profundo de nuestra existencia, estan escritas las palabras que definen quienes somos.

    Un abrazo y cariños a la distancia, no dejes de escribir, yo pronto retomaré. Un beso... Daniel Navarro Abarca (DNA).

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