miércoles, 22 de febrero de 2012

En arte es difícil decir algo que sea mejor que no decir nada.

Las ideas tienen que ir unidas a la acción; si no hay sexo ni vitalidad en
ellas, no hay acción. Las ideas no pueden existir solas en el vacío de la
mente. Las ideas están relacionadas con la vida: ideas hepáticas, ideas
renales, ideas intersticiales. Si sólo hubiera sido por una idea,
Copérnico habría hecho añicos el macrocosmos existente y Colón habría
zozobrado en el mar de los Sargazos. 
La estética de la idea produce

macetas, y las macetas se colocan en el alféizar de la ventana. Pero, si
no hubiera lluvia ni sol, ¿de qué serviría colocar las macetas, fuera de
la ventana?


El límite de mi lenguaje es el límite de mi mundo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario