sábado, 30 de junio de 2012

EN UN MINUTO. Cortometraje.


Hay gente que se pasa la vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia.

Création.


Alumnas y amigas de Poniatowska cuentan cómo influyó en ellas


"Por que es así como....No se que palabra usar, ya vez, se va en la cejuela, se mata haciendo entrevistas, va mas allá de ella, hace cosas así,  medio horribles."

Por que fue riquísimo el gourmet y las buenas charlas, yo lo recomiendo: Café André Bretón.

Juan Manuel #175, Zona Centro. Guadalajara, Jalisco. Tel: (33) 3345-2194.




viernes, 29 de junio de 2012

Gritos de indiferencia.


"Respiraba a bocanadas tu ausencia, escuchaba tu mirada pero no decías nada, una y otra vez aúlla, persiste el silencio, el reclamo".

La indiferencia en los humanos es a veces como improvisar en el teatro.
Uno supervisa cada movimiento para que este sea perfecto, con una postura y un lenguaje corporal que evoque misticismo y elegancia, y cuando menos lo esperas, algo como un garabato distorsiona todo a su paso, entonces nos quedamos burlados en el escenario y nuestra próxima alternativa a veces  es la misma indiferencia.

Como la rapiña del mendigo que se acerca vestido de político y sigiloso se  mueve por el bufete de imprudencias, llevándose una manzana sin pagar, por el puro echo de creer que tiene poder absoluto sobre los hambrientos.
Y no por el echo de robar, si no de la indiferencia que se crea del hombre que hay.
Se cae en lo insensible. Y es que así, no se puede.
No es una imposición externa, ni de fuerza de al ley, ni el peso de la opinión publica, ni el concejo de los mas cercanos, tampoco se aprecia una previa inclinación a la disidencia, no les guía el afán de la rebeldía, si no el pacifico convencimiento de que a veces hay cosas que no se pueden hacer.
Es a veces como un impulso irremediable.

Siendo un poco desobediente al tema principal, mas que el relato de una extorción, o de las vivencias urbanas que nos pueden pasar a diario: por que uno nunca se salva de ser sorprendido una y otra vez por las garras de la suciedad, digo... de la sociedad.
Me inclino un poco mas por la epidemia silenciosa que nos ahoga. La epidemia de la frialdad, de la indiferencia que nos creamos como ciudadanos, como seres humanos.

Es que es sorprendente, como hay personas que pueden hablar en silencio.
No es arriesgar la vida para salvar al mundo, es salvar al mundo por medio de la expresión en silencio.
Cuando no se habla, no se puede mentir, entonces es la hora de la verdad.
Cuando en los parques  se dibuja la tenue penumbra, un garabato cae del cielo para todos sus visitantes, se vincula el secreto del gesto, ella habla en cilencio.  Los parpados ajenos pesan en la oscuridad, a veces algunos miran, pero no ha detalle, se envuelve cada dia la indiferencia, pero que le vamos a hacer, ella es arte.
Llega por las tardes montada en bicicleta de esas que tienen un faro y asiento de cuero, piel dura como la fuerza de su mirada.
Viste de negro su leotardo con unas mallas negras inspira que es intelectual, con sus piernas muy largas, su delgadez irrumpe  el maquillaje blanco que tapiza el relieve de su facción.
Pinta una circulo en el centro de su boca sin terminar de definir bien el largo de sus labios de rojo la sangre que no tiene, y entonces, comienza la función.
El tema: Consta solo de intuición.
Al comienzo se halla naturalmente, la inspiración inexplicable probablemente, pero después se aprecia en la artista una mirada calma y fría para con su obra, se juzga con neutralidad, quizá ella crea peligroso partir con el impulso de la pasión.
El silencio es su imagen, empela con su cuerpo y se fundo con los elementos allí presentes, traduce lo humano a lo urbano.
Es muy cómica pero siempre profunda, me gusta cuando inyecta nuestras pupilas, con las tragedias, las injusticias, el hambre, la sátira de lo real nos hace meditar o por lo menos, me hace divagar en un clima de silencio absoluto. No parece locuaz pero si elocuente, ella no pone palabra de más en el texto original.
Su escenario perfora con el silencio y ella perfora la vida de cada humano, lastima que quizá nadie nunca lo sabrá.
Las palabras dan la imagen del pensamiento, pero es que simplemente a veces no hay palabras.
Se hace de sus límites, y otra vez de ellos es limitada a la búsqueda de la perfección a través del movimiento, por que su interés es llegar a emocionar.
La palabra tiene más posibilidades de expresión, puede mentir, tener doble sentido, puede engañarnos como cada conflicto que vivimos, tiene a veces doble intención.
Ella intenta sujetarse aun preceder claro y visible, me gusta, ella no pone enigmas.
Es inmediatamente entendida y atrapada al espectador por las normas, la belleza y el contenido del mensaje.
Sus mimodramas pretenden para mis sentidos ser el mero reflejo de quien trasmite la tragedia a manera de sátira, igual que un periodista, acude a las raíces de la historia, analiza quizá todas las influencias que ha recibido y se convierte en historiadores del ahora.
Ella no esta de acuerdo con la realidad, con la inmortalidad, con la indiferencia, pero tiene afán de rebeldía, sino todo lo contrario, ella a diferencia, tiene el pacifico convencimiento de que hay cosas que se pueden hacer.
Gritos de indiferencia.
Un estilo propio, inventando una gramática, un lenguaje encarnado, por que donde no hay gramática el arte no existe.

“Respiraba a bocanadas tu ausencia, escuchaba tu mirada, pero no decías nada, una y otra vez aúlla, persiste el silencio, el reclamo”

Imagina que alguien pueda hablarte en silencio.

T.





jueves, 28 de junio de 2012

Sin peros.



“La persona que llega es la persona correcta”... 

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”... 

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”...

“Cuando algo termina, termina”... 


Algo.

"El amigo de un amigo tuvo una vez un accidente: un tipo medio loco lo atacó con una navaja y lo tuvo secuestrado en el baño de un bar casi trece horas. Quería que le dieran un auto y pasaporte y que lo dejaran cruzar a Brasil, del o contrario iba a tener que matarlo (al amigo de mi amigo). El loco temblaba como un endemoniado y le puso la navaja en la garganta y en un momento dado lo obligó a arrodillarse y a rezar el padrenuestro. La cosa se iba poniendo cada vez peor, cuando de golpe al loco se le pasó el revire y soltó el arma y empezó a pedirle disculpas a todo el mundo. Un momento de nervios lo tiene cualquiera, decía. El amigo de mi amigo salió del baño caminando como dormido y se apoyó en una pared y dijo: Por fin me ha sucedido algo. Por fin me ha sucedido algo".

"Todos nos inventamos historias diversas (que en el fondo son siempre la misma), para imaginar que nos ha pasado algo en la vida. Una historia o una serie de historias inventadas que al final son lo único que hemos vivido. Historias que uno mismo se cuenta para imaginarse que tiene experiencias o que en la vida nos ha sucedido algo que tiene sentido".

miércoles, 27 de junio de 2012

De esas veces que te sientes como los personajes de Discovery Channel, después de contar su historia y terminan con un : SOBREVIVÍ.

martes, 26 de junio de 2012

Somos animales viles y egoistas que se arrastran por la Tierra, pero como tenemos cerebro, de vez en cuando podemos aspirar, con gran esfuerzo, a hacer algo que no sea del todo malo

Surrealism.


domingo, 24 de junio de 2012

jueves, 21 de junio de 2012

Hay cosas que por mas que quieras e itentes no puedes cambiar, porque ya cambiaron ...

miércoles, 20 de junio de 2012

Orejas de hojaldre.

Oreja en relieve, como gotas en chorro sobre los contornos de papel.
Huele a sensación cálida de una tarde en penumbras, con un suéter holgado y muy largo.
Huele a nostalgia con la lluvia,se siente el crujir del hojaldre como los pisos de madera cuando camino por la casa, sola en calcetines.
Siento áspero paladar,como besar el tronco del viejo roble que esta en casa, mojado y olorosamente dulce, cuando llora las gotas de miel y resina que envuelven su textura.

Huele a cuando te extraño, mezclado con un poco de café.

Siento cuando toco los contornos arrugados de las cosas que nos rodean, y tu llegas por detrás con un beso azucarado.
Reconfortante, templado, por que no es tan dulce ni tal solitario, es así todo arrugado, con relieves graduados que me recuerdan la nostalgia que se desmorona por partes al saborear una tarde en donde la lluvia parece azúcar, y en mis pies se derrite suavemente en el hojaldre.

Papiros doblados que dan seguimiento circular que te llevan al final, huele como a esos papiros que se mojaron en la primavera con la brisa del mar.

Textura exótica, al final solo queda en las comisuras un poco de azúcar.

Todo se envuelve de templanza como cuando terminamos abrazado. Yo en tu pecho, cruje tu palpitar, yo con azúcar dormida con mi oreja en relieve que escucha y sueña con el mar.

martes, 19 de junio de 2012

non-sens


   

Sinéad O´Connor




Fuente: Revista RollingStone

Saturday Night Live

La carrera de Sinéad O´Connor recibió un golpe importante - sobre todo en los Estados Unidos - el 3 de octubre de 1992, cuando apareció en Saturday Night Live como invitada musical, durante un episodio de la temporada 18 (temporada 1992-1993), conducido por Tim Robbins. Ella cantó a capella la canción "War" de Bob Marley, que pretendía ser una protesta por los abusos sexuales de sacerdotes de la Iglesia Católica Romana, cambiando la palabra "racismo" por "abuso de menores". Luego presentó una foto del Papa Juan Pablo II a la cámara mientras cantaba la palabra "evil" (maldad); después de romper la foto en trozos, pronunció la frase "lucha contra el verdadero enemigo" (fight the real enemy) y arrojó los pedazos hacia la cámara. Casi de inmediato, los teléfonos de la NBC se saturaron con miles de quejas.
La reacción a la acción de Sinéad fue rápida. En los medios de comunicación se causó una conmoción, siendo Sinéad abucheada numerosas veces para que se retirara de escenarios. También hubo numerosas quemas y destrucciones públicas de sus discos, así como muchas estaciones de radio que se negaron a transmitir sus canciones. Todavía hasta 2008, la NBC se ha negado a repetir la secuencia donde Sinéad rompe la foto del Papa, únicamente refiriéndose al hecho y colocando otra secuencia en su lugar (donde Sinéad muestra una foto de un niño africano desnutrido y luego abandona el escenario); de todos modos, la secuencia está disponible en el volumen 4 del DVD Saturday Night Live, 25 Years of Music, con una introducción de Lorne Michaels.
Como una disculpa para los televidentes, durante el monólogo de apertura de la siguiente semana, el actor Joe Pesci mostró una foto del Papa, diciendo que la había pegado con cinta adhesiva. También explicó que, si hubiera sido en su show, "le habría dado una gran bofetada".
Esta acción de Sinéad también ha sido motivo de parodias posteriormente. En 1993, Madonna se presentó en este mismo programa, en un episodio conducido por Harvey Keitel, interpretó "Bad Girl" y, al final de su presentación, mostró una foto de Joey Buttafuoco, diciendo, al igual que Sinéad, "lucha contra el verdadero enemigo" y la rompió en pedazos, tal como hiciera Sinéad.
El 22 de septiembre de 1997, Sinéad fue entrevistada por el semanario italiano Vita. En la entrevista le pidió al Papa que la perdonara. Dijo que romper la foto fue un acto ridículo, el gesto de una chica rebelde. Afirmó entonces haberlo hecho "porque estaba en rebelión contra la fe, pero la fé aún está conmigo"; también citó a San Agustín, diciendo "la ira es el primer paso hacia el coraje".
Sin embargo, O'Connor no se arrepintió de sus acciones. En una entrevista con Salon.com en el 2002, en momentos en que ya había muchas más denuncias de abuso sexual de menores por parte de curas, le preguntaron si cambiaría algo de su aparición en Saturday Night Live, a lo que contestó: "¡Por supuesto que no!".

The 30th Anniversary Concert Celebration: Concierto de Tributo a Bob Dylan
Dos semanas después del incidente en Saturday Night Live, Sinead O'Connor participó en un concierto tributo a Bob Dylan en el Madison Square Garden, donde se supone que cantaría "I believe in you". El públicó la recibió abucheando por varios minutos e impidiendo comenzar su presentación; Kris Kristofferson se le acercó y le dijo: "No permitas que los bastardos te depriman", a lo que ella respondió "No estoy deprimida".
El ruido era tal que O'Connor no pudo cantar la canción programada. Pidió a los músicos que se detuvieran y que subieran el volumen del micrófono y, en lugar de cantar, Sinéad se puso a gritar su versión de "War" (de Bob Marley), cortando la canción justo después de cuando ésta habla sobre el abuso a menores, para enfatizar lo que quiso dar a entender en la anterior presentación. Después, dio unos pasos al frente, miró hacia el público unos segundos y dejó el escenario. Kristofferson la consoló, mientras ella comenzó a llorar.
"Yo no hago nada con el fin de causar problemas. Lo que pasa es que lo que hago, naturalmente, causa problemas. Me siento orgulloso de ser un elemento perturbador."



Anonymous




Fuera, en la Autopista 61, a la voz de Kare O. del mejor músico del mundo Bob Dylan.




Dios dijo a Abraham, “Máta a tu hijo.”
Abram dijo, “Hombre, debes estar bromeando.”
Dios dijo, “No.” Abram dice, “¿Qué?”
Dios dijo, “haz lo que quieras ,
pero  la próxima vez que me veas
más te vale que salgas corriendo”
Abram dijo, “¿Donde quieres
que sea esa muerte?”
Dios dijo, “Fuera, en la Autopista 61”

sábado, 16 de junio de 2012





Generalmente, esa sensación de estar sola en el mundo aparece mezclada con un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio al ser humano, lo veo sucio, feo, incapaz, ávido, grosero, mezquino; mi soledad no me asusta, es casi olímpica.
Pero en aquel momento, como en otros semejantes, me encontraba sola
 como consecuencia de mis peores atributos, de mis bajas acciones. En esos casos siento que el mundo es despreciable, pero comprendo que yo también formo parte de él.



profanar los instintos primeros del corazón humano,esos pedacitos de muerte y mi éxtasis.



"Nosotros creemos"... dicen.

La facilidad de consagrar a una victima a tu predisposición, consiste en obligar por medio de actos sutiles, el robo, el hurto y la violación de su confianza, hipnotizando sus sentidos de alarma, y obligándolo a creer en ti,   orillarndolo a sentirse culpable por sus instintos de supervivencia. Debe hacércele creer que es impropia su desconfianza ante  tus ojos llenos de mentira obviedad y deseo.

La cordialidad para mí siempre ha sido el arma más fácil de convencimiento.

Creerán ustedes  que las victimas son tan débiles e inseguras cuando están en los anzuelos de la desesperación y el  miedo, pero en realidad lo que les provoca entrar a casa contigo es... enajenación, es éxtasis.

Sienten tu exaltación deseosa, hacia el acto peligroso de saber que en cuanto crucen la puerta, algo muy malo va a suceder.
Te observan débil, diminuta.
Pasan por aquella sensación de sentarse a la orilla de una casa vieja, con poca luz, alejada de los demás, sin dar movimiento alguno  y sentir como ese aire frio de paredes altas recorre la espina dorsal, y eriza los vellos. Voltear apenas con los músculos de los ojos, para darse cuenta que esta obscuro, y no viste la hora en que eso sucedió, sabes que si te levantas deberás caminar por pasillos largos y extraños. Todo sin luz se torna diferente, todo es más plano, sin relieves, más franco, con peligros de sinceridad, de sensaciones que ni siquiera te imaginas.

Es excitante.

Creo que las victimas logran sentir ese disfrute masoquista de adrenalina, sabiendo de antemano que tal vez tu franqueza termine manipulando el hecho de que en ese momento están respirando. Pero siempre con la lucha constante de querer sentir un poquito más, de buscar algo diferente, de no solo engañarse así mismos, sino de arriesgar su propia seguridad, por la ingenuidad de creer que ese miedo es pasajero y todo terminara en algo muy apetecible y placentero.

Me gusta hacerles disfrutar durante esos momentos de emplear la invitación, y  mirarlos fijamente, trasmitiendo la irrefutable amenaza atravez de las pupilas, con el traductor  límbico de sus sentidos,  una traducción que dice un dialogo de "No te atrevas a decirme que no”.
Me gusta el sonido de los charcos rojos que huelen a humano, me gusta ver sus lenguas húmedas, evaporarse por la verdad, me extrémese el echo de saber que su cuerpo en algún momento, pasara a ser parte de la cordialidad que los orillo estúpidamente a creer en mi.
El único medio de conservar es su libertad es estar siempre dispuestos a morir por ella, por eso acceden, creen que un acto espontaneo los llevara a sentirse en una libertad que jamás existirá. Es su utopía, es su farsa, es su sueño inalcanzable; soñar el sueño de una mentira, adornada con  mentiras, placeres, y espasmos.
La ciencia no me ha enseñado aun si la locura es o no lo mas sublime de la inteligencia.
Lo que sucede con  la fragilidad de mis victimas es  que no saben que el poder analítico no debe confundirse con el simple ingenio, porque mientras el analista es necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso está con frecuencia notablemente incapacitado para el análisis.
Todo movimiento, cualquiera que sea mi causa, es creador.

Yo soy creadora de los suspiros mutilados, de sus agonizantes arrepentimientos finales, de sus gotas sanguinolentas escurriendo  sobre la mesa, corriendo por la duela de la sala.

Solo que, segundos antepuestos, suelo   administrar  las dosis exhaustivas de  el placer incontrolable de un orgasmo previo.


T.







True Story...


miércoles, 13 de junio de 2012

Hasta ser nada lo seré todo.
Cometimos el error imperdonable
de encontrarnos e ignorar
que las palabras apretaban más
y más
la correa del verso 
afilando su cuchillo en la hoja contra una voz inhumana
que desgarraba la saliva sobre el ojo.

Sólo la tierra
se prestó voraz para arroparnos
y olvidar que un día
existió un lugar
llamado: nuestro.
Vivir
quizás consista en

desprenderse de la vida
soñar el sueño
su mentira
y creernos libres
bajo la más absoluta exclavitud
de lo innecesariamente
necesario.

   

Musicalidades para perderse entre las recomendaciones."Ez3quiel".


"Phantom Land "

Image Hosted by ImageShack.us

Casa tomada - Julio Cortázar







Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en vos más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.
"Tal vez sea la propia simplicidad del asunto lo que nos conduce al error " 
Edgar Allan Poe.

Te quiero.



" Tus manos son mi caricia 
mis acordes cotidianos 
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho mas que dos. "

martes, 12 de junio de 2012




Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas...
Pueden cambiar el mundo.

Buenas noches.

Dresser.




Denise Dresser, periodista mexicana, ganadora de numerosos premios de renombre internacional habla del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Rius




Eduardo del Río "Rius", caricaturista y escritor mexicano, ganador de numerosos premios de renombre internacional habla del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.


http://www.vanguardia.com.mx/eduardodelrioriuselprinoesunnuevopri-1162092.html

Lydia Cacho.




El décimo segundo intelectual se expresa...
Lydia Cacho, periodista y escritora mexicana, ganadora de numerosos premios de renombre internacional habla del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Carmen Aristegui.

Elenisima.



El decimo intelectual se expresa...
Elena Poniatowska, escritora y periodista mexicana, ganador de numerosos premios de renombre internacional habla del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Juan Villoro.




El décimo cuarto intelectual se expresa...
Juan Villoro, escritor y periodista mexicano, ganador de numerosos premios de renombre internacional habla del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Norah ♥



Sacar los muebles de la habitación, para mantener acogidos a los nuevos y viejos invitados.

La colección de mi vida.
Y
  la de  los muchos que me acompañan 
y me acompañaron en algún memento de mi vida.




De la espontaneidad y otras cosas.

Te persiguen abejas por el campo,corres, saltas. vibras, te lanzas y, bajo el agua, escuchas por primera vez la música de tu alma.

Cosas de humanos y cirujanos.

En un cuerpo cuando un órgano prescinde de conservarse a sí mismo, de su egoísmo, entonces se corrompe todo y hay que proceder a la amputación

She comes in colors ev'rywhere.


La "hora de la muerte" no es un concepto cristiano.


He dicho.

Para el puerco todo es porquería.

También Dios tiene su infierno: es su amor a los hombres.

Transformación social precisa de evolución individual.

Cuando nos transformamos radicalmente, nuestros amigos, los que no se han transformado, se convierten en los fantasmas de nuestro propio pasado; su voz resuena en nuestros oídos como si viniera de la región de las sombras, como si nos oyésemos a nosotros mismos, más jóvenes, pero más duros y menos maduros.

¿Alguien tiene una maquina del tiempo?


viernes, 8 de junio de 2012

El Otro Angulo.

Por la curiosidad de aquellos que me preguntan
 ¿Por que ya no escribes cositas en el blog?
 un saludo para todos.



Cansada.
¡Sí!
Cansada
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.


Cansada,
muy cansada
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.


Cansada
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rostro hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansada,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.



jueves, 7 de junio de 2012

No se cual sea la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar  agradar a todo el mundo.