domingo, 29 de julio de 2012

El asesinato de una mosca.



Cuando me acerqué a la mesa, la vi. Era de noche, a eso de las once menos cuarto más o menos. La bombita eléctrica brillaba con fuerza sobre la mesa, y la luz era amarilla, un poco sucia. La miré un momento: a la mosca posada sobre la mesa. Estaba inmóvil justo en el medio de la portada de un número de Time. Estaba instalada sobre el dibujo un poco verde y azul que representaba una cabeza de hombre de perfil. En lo alto de la portada, junto a una faja roja, estaba escrito, en letras blancas.
Casi no se la veía, minúscula mancha negra confundida con los colores glaucos del dibujo. Si hubiese habido un poco más de sombra, ahí, sobre el papel ilustración, o si hubiese sido un número de duelo nacional, yo no la habría visto. Unos segundos más tarde se habría volado, habría ido a posarse en el cable de la lámpara, fuera de alcance.

Pero era demasiado tarde. La había visto. Sin hacer ruido, fui a buscar un diario doblado y regresé, esperando que ya no estuviese allí. Pero ahí estaba.

La contemplé un instante, con el diario en la mano, sin moverme. Vi su cuerpo lleno de vida, alas finas y brillantes, la pelusa en su vientre. Miré su cabeza, también, la pequeña bola rojiza que no era otra cosa que un ojo. Sentí la inmensidad de la habitación vacía, a mi alrededor, la habitación de oscuros rincones, de muebles gigantes, de techo pálido, de ventanas grandes como el cielo. Ella vivía aquí conmigo, compartía este camarote en este instante, en esta noche. Había posado en ella sus patas microscópicas, había bebido las diminutas gotas de humedad, y había mojado su trompa delicada en las migas de mermelada caídas en el parqué. Un poco aquí y allá, había puesto sus huevos, en el polvo, contra la muerte.

Sobre la portada del diario, la mosca dio algunos pasos. Caminó hacia la izquierda, primero; después se detuvo y volvió a partir hacia la derecha.

La luz de la bombita eléctrica refulgía sobre sus alas, sobre la portada de papel abigarrado, y sobre el borde de la mesa, intensamente, suciamente.

El mundo era plano y silencioso, y la mosca estaba posada en ese sitio. Era como si hubiese estado allí desde hacía años, en esa habitación, delante de mí, en esa hora precisa y calma. Nunca nacida, de nunca acabar.

Luego sentí que alzaría vuelo. La amenaza y la ira se volvieron tan fuertes, tan espesas, de repente, en la habitación, que era imposible que ella no comprendiera.

Y era en mí donde todo se había endurecido tan abominablemente. Era en mi brazo, en mi mano derecha que alzaba lenta, lentamente el arma. Sobrevino entonces como un meteoro de vida y de drama, ahí, ante mis ojos, acantonado en la portada chillona del diario. Un punto negro y doloroso que me veía y me sentía inclinado hacia él. Yo era la montaña repentina, la montaña de carne bruta que ataca y mata.

Di un golpe seco. Luego tomé el diario en el que el grano negruzco con el vientre abierto daba vueltas remando con las patas y las alas desgarradas.

Lo arrojé por la ventana.

La idea de la felicidad es el tipo mismo del malentendido.

¿Por qué la felicidad? ¿Por qué sería preciso que fuésemos felices? ¿De qué se podría nutrir un sentimiento tan general, tan abstracto, y sin embargo tan ligado a la vida cotidiana? Cualquiera sea la idea que uno se haga de ella, la felicidad es simplemente un acuerdo entre el mundo y el hombre; es una encarnación. Una civilización que hace de la felicidad la principal de sus búsquedas está consagrada al fracaso y a las palabras bellas. No hay nada que justifique una felicidad ideal, así como no hay nada que justifique un amor perfecto, absoluto, o un sentimiento de fe total, o un estado de santidad perpetua. Lo absoluto no es realizable: esa mitología no resiste a la lucidez. La única verdad es estar vivo, la única felicidad es saber que uno está vivo.

El absurdo de las generalizaciones, de los mitos y de los sistemas, cualesquiera sean, es la ruptura que suponen con el mundo viviente. Como si ese mundo no fuese suficientemente vasto, suficientemente trágico o cómico, suficientemente insospechado para satisfacer las exigencias de las pasiones y de la inteligencia. Los pobres medios de comunicación del hombre, es preciso además que él los desnaturalice y que haga de ellos fuentes de mentira.

Al engañarse así, ¿a quién quieren engañar? ¿¡Para qué gloria, para qué manual de filosofía o qué diccionario elaboran sus bellas teorías, sus sistemas abstractos y pomposos, que nada encierran, en los que nada es preciso, pero donde todo flota, suprimido, decapitado, en el vacío absoluto de la inteligencia con, de tanto en tanto, las olas nebulosas del conocimiento, de la cultura y de la civilización!?

Hay que resistir para no ser arrastrado. Es tan fácil: uno se procura un maestro de pensar, elegido entre los más insólitos y los menos conocidos. Después uno levanta, uno reedifica el edificio que el cinismo había hecho desplomar, y se sirve de los mismos elementos. La historia del pensamiento humano es, en sus nueve décimas partes, la historia de un vano juego de cubos en el que las piezas no dejan de ir y venir, desgastadas, estropeadas, falseadas, ajustando mal. ¡Cuánto tiempo perdido! ¡Cuántas vidas inútiles! Cuando, para cada hombre, tal vez la aventura ha de rehacerse enteramente.

Cuando cada minuto, cada segundo que pasa cambia tal vez por completo el rostro de la verdad. Nada, nada está jamás resuelto. En el movimiento vertiginoso del pensamiento, no hay final, no hay comienzo. No hay SOLUCIÓN, porque evidentemente no hay problema. Nada está planteado. El universo no tiene clave; ni razón. Las únicas posibilidades ofrecidas al conocimiento son las de los encadenamientos. Dan al hombre la posibilidad de percibir el universo, no de comprenderlo.

Pero el hombre no querrá aceptar nunca este papel de testigo. Jamás podrá resignarse a los límites. Así que continuará induciendo, para luchar contra la nada a la que cree hostil, contra la vida, contra la muerte de la que ha hecho una enemiga.

Para admitir los límites, le haría falta admitir, brutalmente, que no ha dejado de equivocarse durante siglos de civilización y de sistema, y que la muerte no es otra cosa que el final de su espectáculo. Tendrá que admitir también que la gratuidad es la única ley concebible, y que la acción de su conocimiento no es una libertad sino una participación condicionada.

No tendrá nunca la fuerza para renunciar al poder embriagador de la finalidad. Tal vez adivina confusamente que si renegara de esta energía directriz, mataría al mismo tiempo lo que es en él potencia de vuelo, progresión.

Porque después de todo es aquí donde ocurren las cosas. Si tuviera elección, si tuviera libertad, tendría también la descomposición; al dejar retornar al mundo el espesor opaco de la inmovilidad, de lo inmóvil, de lo inexpresable, se volvería sordo al entendimiento con el mundo. Su inverso está ahora en estado de hipnosis bajo su mirada; pero que baje los ojos un instante, y el caos volverá a caer sobre él y lo engullirá.

Que deje de ser el centro del mundo de los hombres, un día, y los objetos se engordan, las palabras se desmigajan, las mentiras ya no sostienen el edificio que se desploma.

Ilusionista. Ilusionista. Un día tal vez vacilarás entre la desdicha y la muerte. Y elegirás la muerte.

Y espectadores encadenados a sus asientos, que han visto el terrible film desarrollarse ante ellos, que lo han vivido también, cuando llega el momento en que se escribe la palabra "FIN", ¿por qué no quieren partir, simplemente, sin hacer historias? ¿Por qué permanecen enganchados a sus asientos, desesperadamente, esperando siempre que sobre la pantalla oscurecida vuelva a comenzar otro espectáculo, aun más bello, aun más terrible, y que, esta vez, no terminará jamás?

En nosotros, replegada, luego abierta, a la medida de nuestros cuerpos, sosteniendo cada uno de nuestro pensamientos, siempre despierta en cada fuerza, en cada deseo, como una corriente venida de lo más profundo del espacio desconocido cuyo punto de partida no cesa de huir, adelante, atrás, a nuestro lado, nuestra verdadera ruta, nuestra verdadera fe, la única forma de la esperanza presente en nosotros, con la vida, la desdicha.

Luchamos, nos arrancamos al lodo, nos herimos por algunos segundos infinitos de libertad. Pero está allí. Su abismo está en todas partes. Sus bocas son incontables, abiertas por todos lados, para englutirnos. Adelante, atrás, a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo, el porvenir está petrificado.

Todas las rutas regresan. Todos los caminos conducen al antro que nunca está saciado. Mañana es el día. Ayer es el día. Lejos, largo tiempo, al revés, en el fondo están las ventosas del mal. La única paz está en el silencio y en la detención.

Pero es efímera; no se puede permanecer mucho tiempo inmóvil. Tarde o temprano, hay que dar un paso adelante, o un paso atrás, y el monstruo vacío que esperaba este instante no te deja escapar. Te atrapa, te hace conocer de nuevo el infierno del tiempo, del espacio, de las voluntades hostiles.

La alegría no es duradera; el amor no es duradero; la paz y la confianza en Dios no son duraderas; la única fuerza que dura es la de la desdicha y la duda.

La conciencia y la lucidez no son paisajes claros. Son extensiones siempre cambiantes, llenos del enfrentamiento de la luz y de la sombra, y todo lo que hay allí no existe de una sola manera, sino de cien, mil formas posibles. Nada de lo que es pensado, es decir nada de lo que se encuentra en los límites de los sentidos, escapa a la ley de la duda. Es como si, a partir de cierto nivel de desempeño físico, el espíritu tuviera entera libertad de acción, de enmarañamiento, de análisis, de asociación o de disociación. El tipo primero del pensamiento deductivo, ¿no es el de considerar los "contrarios"?

Prueba de lo blanco por lo negro, del pensamiento por el ser, de la luz por la noche, de la verdad por la mentira. La prueba suprema, a saber del objeto por el objeto, no existe; o al menos, es sentida como insuficiente por nuestro espíritu racionalista. Escapa al orden. Inquieta. Y los teólogos cristianos no encontraron mejor prueba de la existencia de Dios que el hábil (e inútil) "Y si no es Dios, ¿quién es?"

Es posible que el pensamiento no esté tan alejado de las formas más bajas de la vida. Su ley es tal vez la misma. La vida está en el combate, en el despilfarro de las fuerzas en vista de la suprema inutilidad. Esta grandiosa, esta heroica belleza de la acción vana, yo la percibo también en el espíritu del hombre. Me parece que va, así, de combate interior en combate interior, que no se eleva sino para mejor volver a caer, que se gasta, que se periclita y que muere según el mismo movimiento que su cuerpo. Para nada, siempre para nada. Pero esa nada del alma no es más despreciable que la de las células. De hecho, es la misma nada, la misma ausencia-presencia, el mismo círculo que lo ahoga y lo absuelve. Puesto que el espíritu del hombre no puede ir de infinito en infinito, como él lo sueña, va, absolutamente, sobre sí mismo, enrollándose alrededor del centro invisible hasta agotarse.

Y uno y otro están ligados. El espíritu y la vida son dos formas hermanas salidas del ser que responden a las mismas señales. Así la desdicha está anclada en lo más profundo de nosotros mismos, y la duda, y la errancia. Son las indicaciones continuas, imprecisas, de que estamos EN MARCHA, y de que sobrevivimos.

No hay paz. No puede haber paz, ni para nuestro cuerpo ni para nuestro pensamiento. Y lo sabemos secretamente, desde que se abre para nosotros el campo infinito de las imaginaciones, y desde que nos percatamos de que estamos empeñados en la lucha. Identidad perfecta de nosotros y de nosotros mismos. Identidad que nos sumerge en lo trágico, sin posibilidad de desactivar. Humillante y mágica identidad. Levantamos las murallas de nuestros sistemas, de nuestras bellas frases y de nuestros paraísos imaginarios; habitamos nuestras moradas de ilusión, buscamos el lugar que no se mueve, que no quiere nada, que no conoce el mal. Pero está ahí, lo sabemos: no escaparemos. Jamás seremos vencedores. No encontraremos asilo. No nos queda más que aprender, explorar, reconocer lentamente nuestro dominio del dolor.

Y por encima de todo, un día, tal vez, la inmovilización hecha posible. La tragedia revelada hasta el más mínimo detalle, la vida de un solo golpe presente ante nosotros como una obra.

Cada sombra fijada, cada luz brillando intensamente en su claridad inmutable.

Sí, un día, tal vez, aquello vendrá hacia nosotros, a causa de nosotros mismos, o a causa de otra cosa, y sabremos lo que es la entrada de la felicidad en la desdicha. El inmenso campo de las batallas y de los males será nuestro paisaje iluminado, nuestra fuerza. El caos se retirará repentinamente de todas las cosas, y veremos por fin que, desaparecido éste, todo habrá permanecido semejante.

Nada se ha movido. Los objetos, los duros objetos de los dramas, las aglomeraciones de las dudas y de los deseos insatisfechos, las imágenes trascendentes que no habían alcanzado nada seguro, todo ello habrá cedido el lugar a la paz, a la inmensa bondad.

La claridad estará presente sin interrupción, y las ideas ya no serán armas contra el mundo. Y estaremos allí, armoniosamente en la realidad, en el mismo plano que ella, comunicando, derramados, habitados. Sabremos todo, sin esperanza, sin desesperación, pero tranquilamente, tranquilamente.

La vida correrá sin dolor, sin ira, y con ella el espíritu permanecerá fijo en su espectáculo, nunca saciado, sin buscar jamás en otra parte lo que finalmente se ofrece allí ante él. Un panel de montaña calcárea, alzada, fulminante de blancura, y a tal punto yerta, estable, que todos los movimientos y todas las duraciones parecen haber entrado en su superficie abrupta. Éste es el espectáculo que nos espera tal vez uno de estos días. El admirable espectáculo de la materia reunida, que nos guía dulcemente hacia una suerte de sueño exacto. Ya no tendremos nada que esperar. Moraremos en el centro del jeroglífico, en el corazón mismo del enigma, y toda la pregunta se borrará de ella misma. En ese momento, la vanidad será una virtud.

Microcuentos II.

Era un tipo magnético. Pero enseguida cambiaba de polo.


Y un día, Caperucita dejó de temerle al lobo... y él no supo qué hacer


Los encontraron muertos a todos; ella los había salvado.


Celoso y harto del cocodrilo, el camaleón decidió patentar sus propias lágrimas


El pingüino emperador se suicidó derritiéndose junto al hielo de su palacio


El sepulturero agradeció al Presidente la promesa de darle más trabajo.


Un mal día terminará por embriagarse con cloruro de potasio. No habrá resaca


Soñé contigo: estabas dormido soñando que yo estaba dormida soñando contigo


Nada me quiere. Se tiró por el precipicio. El abismo se hizo a un lado, evitándolo.


Al perder su octava vida, el gato suspiró y dijo: "Esta es la 
última vez que me enamoro".


Fue doblando la mariposa hasta convertirla en hélice...


Y vomitó las mariposas que revoloteaban en su estómago.


En realidad no tenía el corazón tan grande: la herida lo mantenía inflamado.


Él se llamaba "tiempo" y ella "espera". Ninguno de los dos tuvo funeral.


En mi estomago vive un dinosaurio que se enoja cada vez que tengo hambre. Lo estoy escuchando


Trece mil setecientos millones de años después el diablo entendió el chiste, pero ya no tenía gracia.


La combustión espontánea lo salvó de la vergüenza de la eyaculación precoz.


Ese día volvió temprano a casa, y descubrió que sus nervios no eran los únicos que lo traicionaban. 



Surrealismo.

El espíritu del hombre que sueña queda plenamente satisfecho con lo que sueña. La angustiante incógnita de la posibilidad deja de formularse. Mata, vuela más de prisa, ama cuanto quieras. Y si mueres, ¿acaso no tienes la certeza de despertar entre los muertos? Déjate llevar, los acontecimientos no toleran que los difieras. Careces de nombre. Todo es de una facilidad preciosa.

jueves, 26 de julio de 2012


FILM: Wil Crombie.


Arte es Poder, como puede serlo el dinero, la religión o el miedo. Poder de la imagen trasladado a la palabra. Pienso en las pinturas verbales de Ovidio y también en la recíproca, Filomela, privada de su lengua buscando la imagen para sobrevivir. 
Imagen
'Filomela', pintura de Daniel Torrent

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Arte para las mayorías? El arte es para unos pocos que fingen comprenderlo.

martes, 24 de julio de 2012

Microcuentos.

El marcapasos se detuvo, también su amor.


Querían escribir una historia juntos pero él se quedo sin tinta y ella sin papel.


Un día desperté y era adulta, ahora vivo preguntándome qué quiero ser cuando sea niña.


Le dieron las llaves de la ciudad. Al salir, cerró por fuera.


¡El niño, el niño!, gritó el lobo. Pero todos sabían que mentía.


El secreto de su noviazgo es la química: ella toma Valium y él Rivotril.


El librito que tengo dentro de mí se seca porque en esta tierra ya no llueven palabras.


Era un dragón urbano, mostraba su fuego interno por unas monedas. Secuestrar princesas ya no era negocio.
GULA. El caníbal vio con hambre al hombre del espejo.


Y los años nunca pasaron por su cuerpo, sólo hombres y bisturíes. 










viernes, 20 de julio de 2012

Sublime.

Vive lo que pocos, te romperás boca y corazón, pero en una vuelta inadvertida, te reflejarás en otro ser humano, habrás tocado lo sublime.

miércoles, 18 de julio de 2012

Saber.


Vencer el echo de esas ideas que te llegan en la madrugada con la única respuesta que puede darte el silencio, vencer la duda de saber que no puedes  tomar a voz de nadie para ser correspondida ante la duda  de saber a donde van todos cuando mueren.
Estar en esta perpetua línea flotando ondulantemente sin destino, o tal vez con uno.
 Andar sin saber hacia donde vamos.
Despertar por la mañana con esa impresión de que hoy es día de respirar los aires que viajan desde Portugal y te hacen recordar. Tal vez  sea  por extrañar a un ente físico, tal vez es extrañarte a ti misma de alguna manera, por que todos morimos en diferentes ciclos de nuestra vida.
Las viejas heridas no vuelven a abrir, son laceraciones permanentes que están redundando, que buscan los momentos  definidos para posar y expandirse en recuerdos, las etapas y los ciclos que en algún momento cerraste y en los que de alguna manera moriste también.
Creo que los seres humanos  agonizamos en mas de una ocasión, sucumbimos y morimos continuamente en un juego donde las muertes mas graves y hondas son aquellas que se aguardan en los recuerdos de cuando alguna vez fuimos niños.
Son maneras de morir.
Escuche en algún momento que las mariposas nocturnas que habitan en los sótanos o bajo los muros, que mas bien para mi son polillas muy grandes, significaban  la muerte de alguien en un tiempo muy cercano.
Esta noche escribiendo en la terraza, junto al café y el humo de un cigarrillo, me  comienzan a acompañar unas diez de ellas, hay algunas  muy oscuras con pigmentos claroscuros que se desprenden al tocarlas, la verdad,¿ que haces?, No esta bien inquietarse. Llegan en pares a hacer compañía ,de las cuales   tal vez diez de ellas son momentos  de esta noche ,en los que mi mente se desvanecerá y morirá lentamente en los recuerdos que ahora arden desde que desperté por la mañana, desde que me prepare el café colombiano que me envió  Fernando por última vez por paquetería. Tratas de prepararlo lentamente para consumir su aroma y nada se desperdicie de él, tratas de dar el primer sorbo y sonreír con los ojos cerrados bajo el efecto del recuerdo, pero no; es como inevitable, ante los sentidos, das el primer trago y toda la vida se te viene en tragos de lagrimas sin control, café con sal, y lagrimas, así pasa, hay días que simplemente, el café sabe a sal.
Dios al parecer no quiso que fuera un rayo de sol, tal vez por que no soy suficiente poco humano para poder ser tal cosa, por que espera a que llore, por las rozones por las cual tuvo que morir.
Soy el siguiente acto que espera entre vestidores, con un leotardo oscuro que se desvanece entre las sombras, dejando mis pierna y mis brazos, como piezas descolocadas en el universo. Mi rostro y sus extremidades  pegadas  en un tronco imaginario. Teatro negro, mis ojos son el  marcapasos, de un sinfín de preguntas que no pueden ser respondidas, y todo se calla en mi boca roja, pintada con la sangre que no tengo.
Soy una polilla que solo quiere compartir luz y dejar de ser una infame superstición.
Soy solo un insecto tratando de salir de la noche. Solo me quedo pegada en las hojas de las letras sin sentido . Porque no hay otros.
No esperes que grite, no esperes que mienta, no esperes que muera por mí, no seas igual de divino que Jesús.
No te queda, nos queda mas, ser así, indecentes sin perder la elegancia.
No me mandes mas polillas gigantes  esta noche que volaticen en tiza, y yo me quede aquí aun así sin una respuesta con la taza de café colombiano que mandaste por septiembre cuando llovía igual que el día que me dejaste aquí, con las dudas entre los labio, y los ojos de polilla que miran al cielo y respiran a Portugal.


Te extraño.


T.










Let´s Face it: Desiree Kelly





martes, 17 de julio de 2012

(...)Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.

Señales de vida.


¿Para qué dar señales de vida?
Apenas podría enviarte con el mozo
un mensaje en una servilleta.
Aunque no estés aquí.
Aunque estés a años sombra de distancia
te amo de repente
a las tres de la tarde,
la hora en que los locos
sueñan con ser espantapájaros vestidos de marineros
espantando nubes en los trigales.
No sé si recordarte
es un acto de desesperación o elegancia
en un mundo donde al fin
el único sacramento ha llegado a ser el suicidio.
Tal vez habría que cambiar la palanca del cruce
para que se descarrilen los trenes.
Hacer el amor
en el único Hotel del pueblo
para oír rechinar los molinos de agua
e interrumpir la siesta del teniente de carabineros
y del oficial del Registro Civil.
Si caigo preso por ebriedad o toque de queda
hazme serías de sol con mi espejo de mano
frente al cual me empolvo
como mis compañeras de tiempo de Liceo.
Y no te entretengas
en enseñarle palabras feas a los niños.
Enséñales sólo a decir Papá o Centro de Madres.
Acuérdate que estamos en un tiempo donde se habla en voz baja,
y sorber la sopa un día de Banquete de Gala
significa soñar en voz alta.
Qué hermoso es el tiempo de la austeridad.
Las esposas cantan felices
mientras zurcen el terno
único del marido cesante.
Ya nunca más correrá sangre por las calles.
Los roedores están comiendo nuestro queso
en nombre de un futuro
donde todas las cacerolas
estarán rebosantes de sopa,
y los camiones vacilarán bajo el peso del alba.
Aprende a portarte bien
en un país donde la delación será una virtud.
Aprende a viajar en globo
y lanza por la borda todo tu lastre:
Los discos de Joan Baez, Bob Dylan, los Quilapayún,
aprende de memoria los Quincheros y el 7º de Línea.
Olvida las enseñanzas del Nido de Chocolate, Garfield o el Grupo Arica,
quema la autobiografía de Trotsky o la de Freud
o los 20 Poemas de Amor en edición firmada y numerada por el autor.
Acuérdate que  me gustan las artesanías
y dormir en una carpa en la playa.
Y nunca te hubiese querido más
que a los suplementos literarios de los lunes.
Y no sigas pensando en los atardeceres en los bosques.
En mi provincia prohibieron hasta el paso de los gitanos.
Y ahora
voy a pedir otro jarrito de chia con limón 
y tú
mejor enciérrate en el camarote del barco.
Estoy leyendo El Grito de Guerra del Ejército de Salvación.
Dicen que la sífilis de nuevo será incurable
y que nuestros hijos pueden soñar en ser economistas o dictadores.

Cuando la sociedad es rica, la gente no tiene que trabajar con las manos y se dedica a la actividad intelectual. Hay cada vez más universidades y cada vez más estudiantes. Los estudiantes, para poder terminar sus carreras, tienen que inventar temas para sus tesinas. Hay una cantidad infinita de temas, porque sobre cualquier cosa se puede hacer un estudio. Los folios de papel escrito se amontonan en archivos, que son más tristes que un cementerio, porque en ellos no entra nadie ni siquiera el día de los difuntos. La cultura sucumbe bajo el volumen de la producción, la avalancha de letras, la locura de la cantidad. Por ese motivo te digo que un libro prohibido en tu país significa infinitamente más que los millones de palabras que vomitan nuestras universidades

miércoles, 11 de julio de 2012

Madrugadas con Radiohead


Una simple bolsa de plástico.



Suena absurdo, pero los espacios públicos son el País. Recomendación para reconstruir ciudadanía, para reconstruir la dignidad de los mexicanos. Una simple bolsa de plástico.
Salir de casa y vivir como se vive en este país.
Que seamos capaces de saber que es absolutamente normal que en  México hay personas pidiendo limosnas y comen con 20 pesos mientras tenemos a la socialité más rica del mundo.
Motor de la indignación con hechos pequeños que cambien al país.
Tengo un vecino que es de nacionalidad Canadiense, jamás me han gustado las comparaciones, pero uno irremediablemente termina conviviendo con su gente.
Sale por las mañanas a correr, este señor de edad avanzada, con una bolsa de plástico,  junta la basura que va encontrando a su paso.
A muchos de verdad les parece absurdísimo, irracional, denigrante. Es otra cultura, otra perspectiva, tengo a un vecino que sin ser malinchista fue gobernado en el tiempo que vivió en Canadá por uno de los mejores gobiernos del mundo.
Me pregunto, cuando sale a correr y se detiene en algún lapso a juntar una bolsa, una lata, una caja de cigarros vacía, ¿que pasara por su mente, como cataloga, como posiciona a este país, a esta gente, como enlista la cantidad de cosas que son aplicadas en su país y sancionadas como la corrupción política? Por ejemplo, me pregunto la cantidad de vivencias y derechos  tan simples para  el en su país , y que son  ignoradas completamente por muchos de los Mexicanos  que ni siquiera saben que las  merecen.

Pero tampoco hacen nada.

Todas las noches me acuesto y me pregunto: Tania Sánchez  ¿Que hiciste por tu País, por ti el di de hoy? Hacer por ti, es hacer por tu país también.
Y si hice algo desde escribir algo que provoco una reacción en alguien, invitar  a alguna amiga al hospital con mi papá para que nos enseñe algo extra en una guardia de hospital, para aprender un poquito mas y en un futuro tener mayor calidad en los servicios médicos, no permitir una injusticia a la vista propia, JUNTAR LA BASURA, aun que algunos les parezca de lo mas estúpido, salir a correr con una bolsa de basura, es una recomendación de reconstrucción ciudadana, es una cuestión de actitud revelar un mapa mental, un paradigma tan distinto de la mayoría de los habitantes de este país.
Entender que  los espacios públicos son responsabilidad de todos, espacios públicos que son el país, que son los partidos, que son los medios, espacios que han sido privatizados que nos han sido arrebatados.


Mexico vea su país como un auto rentado, donde nadie hace algo para mejorarlo, nadie lo lava, nadie lo encera, nadie lo lleva al servicio.
Debemos de entender que México como tal es de todos, debemos exigir lo que  nos corresponde y hacer algo también por sus y nuestros espacios.
Y yo creo que mi labor y la de todos, es una labor cotidiana de RECONQUISTA, de ese país que nos ha sido arrebatado desde hace años, por los políticos, los empresarios, por los monopolios, por los sindicatos.


 Puede y seguirá sonando estúpido para todos, son momentos en los que te sientes extranjera de tu propio país, una simple bolsa de basura, al momento de tus caminatas por la calle y recogerla , es la característica "mas absurdamente para todos" de tener un discurso tras los hechos de un recuento de cosas que como mexicanos tenemos derecho.


Exige tus derechos, y haz algo por México.

Cinismo ilustrado.


martes, 10 de julio de 2012



MI LIBERTAD NO CABE EN TUS URNAS.



Diccionarios deteniendo balas.



Reacciones adversas.

El tráiler de la película "Reacciones adversas", del director David Michan

Se proyecta en el MAZ Zapopan.

Nacimos así.


Nacimos así
en medio de esto
mientras rostros de tiza sonríen
mientras doña muerte ríe
mientras los ascensores se rompen
mientras panoramas políticos se disuelven
mientras el chico del supermercado
termina la Universidad
mientras peces envueltos en petróleo
escupen su aceitosa plegaria
mientras el sol está enmascarado.
Nacimos así
en medio de esto
en medio de guerras prudentemente enloquecidas
en medio del paisaje de fabricas con ventanas
rotas y vacías
en medio de bares en donde la gente ya no habla
en medio de peleas que pasan de los puños a
las armas y a las navajas.
Nacimos en esto
entre hospitales tan caros que es más barato morirse
entre abogados que te cobran tanto, que es más
barato declararse culpable.
En un país donde las cárceles están llenas
y los manicomios cerrados.
En un lugar donde las masas elevan a los ineptos
a la categoría de héroes.
Nacimos en esto
caminamos y vivimos
através de esto
muriendo por esto
mutando por esto
silenciados a causa de esto
castrados,
abusados,
desheredados
por esto,
engañados por esto,
usados por esto,
jodidos por esto,
enloquecidos y enfermos por esto,
convertidos en seres violentos
convertidos en seres inhumanos
por esto.
Los corazones están ennegrecidos
los dedos buscan las gargantas
al revolver
la navaja
a la bomba
los dedos se dirigen hacia un Dios insensible
que no responde.
Los dedos van a la botella
a las pastillas
a la pólvora.
Hemos nacido en medio de esta lastimosa devastación
hemos nacido en medio de un gobierno endeudado
hace 60 años
que pronto no podrá pagar siquiera los intereses
y los bancos arderán
y el dinero no servirá para nada.
Habrá asesinos libres e impunes por las calles
habrá pistolas y mafias oficiales.
La tierra se volverá inútil
los alimentos serán una recompensa que se esfuma.
El poder nuclear estará en manos de la mayoría
explosiones sacudirán la tierra.
Hombres robot afectados por radiaciones
acecharán a otros hombres.
Los ricos y los elegidos observarán
desde plataformas espaciales.
El infierno de Dante parecerá
un juego de niños.
El sol ya no se verá y será siempre noche
los árboles morirán
toda la vegetación morirá
hombres afectados por radiaciones comerán
la carne de otros hombres afectados por radiaciones.
El mar estará contaminado
los lagos y los ríos desaparecerán
la lluvia será el nuevo oro.
Un viento oscuro esparcirá el hedor de
cuerpos putrefactos de hombres y animales
los escasos sobrevivientes serán, asediados
por nuevas y horribles enfermedades.
Y las plataformas espaciales se irán
destruyendo por el desgaste y la
escasez de provisiones
y el simple efecto de la decadencia general.
Y entonces surgirá de eso
el silencio más hermoso
jamás oído
y el sol todavía ahí, oculto
estará esperando el próximo capítulo.-

lunes, 9 de julio de 2012


Hay que sospechar sobre todo de cómo, 


de qué y de quién se sospecha; en la 


falta de autocrítica nacen nuestras 


mayores debilidades.